Carlos Iriarte Fredes: Comprometido con Alto del Carmen

Carlos Iriarte está convencido de que la lectura es una poderosa herramienta capaz de cambiar vidas y por eso, apuesta para que los niños y niñas de su localidad natal puedan aprender esta habilidad transversal a temprana edad.

La vida de Carlos Iriarte Fredes está unida a la historia de La Majada, una pequeña localidad cercana a San Félix, en la comuna de Alto del Carmen, Región de Atacama. Allí vivió sus primeros años, cuando fueron cruciales las enseñanzas de su madre, Florentina Alicia Fredes Fredes. Una destacada profesora normalista, que lo educó junto a sus otros tres hermanos en la pequeña escuela rural E-20 del fundo El mirador de la misma localidad, heredándoles conocimientos, valores, amor y, sobre todo, un gran cariño por la lectura.

Hoy Carlos confiesa que no le cuesta reconocerse en los niños que ve correr por el patio de la Escuela Fronteriza San Félix, a pesar de que él se fue muy pequeño a estudiar a la ciudad, a Vallenar, Copiapó y luego a Antofagasta. Por eso, es que ha querido apostar por el futuro de los niños y niñas de esta escuela rural, justamente por medio de un programa que apunta a una de las falencias que más le ha tocado evidenciar en la juventud de hoy: la falta de amor por la lectura. Una herencia que él lleva marcada en su biografía, gracias a su madre y a su padre.

Carlos decidió comprometerse con San Félix por medio de la implementación del programa Alfadeca de enseñanza de la lectoescritura en su escuela rural. “Quiero devolverle la mano a la vida, especialmente en el sector donde yo fui un niño. Los valores que me inculcó mi madre me llevaron a sumarme al desafío Alfadeca porque he visto los logros del programa en Huasco o Vallenar y la verdad es que el resultado es fenomenal”.

Carlos sabe que la educación abre puertas y que la lectura es una poderosa herramienta capaz de cambiar vidas. “Es muy motivante que los niños se den cuenta de que la lectura es un arma tremenda para su futuro. Un niño que tiene la oportunidad de aprender a leer a temprana edad, ya fue cautivado por el bichito del conocimiento y naturalmente va a ambicionar más para su vida”. Hoy en su calidad de profesional y empresario comprometido, no se cansa de agradecer la educación que recibió en sus primeros años de escuela.