Desde inicios de este año, la compañía minera implementó un voluntariado a través de sus trabajadores, con el fin de apoyar el impacto que el programa Alfadeca está teniendo en escuelas públicas del territorio.

Uno de los principales focos de Compañía Minera del Pacífico (CMP) es crear una minería diferente a través del crecimiento compartido. En esta línea, la empresa ha propiciado una serie de espacios de fomento lector, tales como eventos cuentacuentos, bibliotecas en sus clubes deportivos y entrega de libros a las familias de sus trabajadores y colaboradores. Estas y otras acciones derivaron en la externalización de su promoción a la lectura hacia los territorios de los cuales forma parte.

Fue así como en 2020, CMP hizo una alianza con la Fundación Sara Raier de Rassmuss (FSRR) y el Servicio Local de Educación Pública Huasco (SLEP), para llevar el reconocido programa de lectoescritura Alfadeca a escuelas de las regiones de Atacama y Coquimbo. Específicamente a los establecimientos Mireya Zuleta y José Miguel Carrera de Huasco, Alejandro Noemí Huerta de Freirina y Pedro Pablo Muñoz de La Higuera.

David Valdés junto a Jorge González en una de sus tutorías con Alfadeca.

Para reforzar aún más los esfuerzos de la FSRR por promover la lectura, la compañía implementó el programa Voluntariado Corporativo, a través del cual sus trabajadores acompañan y guían a alumnos y alumnas de las mencionadas escuelas. “Los resultados de este proyecto nos tienen muy felices. Hemos podido complementar nuestro interés de promover e implementar iniciativas para desarrollar competencias clave en la enseñanza básica, como es la lectoescritura, con una acción concreta en beneficio del territorio por intermedio del voluntariado. Tenemos el propósito de crear una minería diferente para el desarrollo sostenible del territorio y de su gente y con estas acciones vamos en esa dirección. Adicionalmente, estamos robusteciendo esta alianza entre la FSRR, el SLEP Huasco, la I. Municipalidad de La Higuera, las escuelas, padres y apoderados”, subrayó Claudio Castro Zárate, superintendente de Desarrollo Social y Humano CMP.

El fomento lector se inició a principios de este año, convocando a cerca de 13 voluntarios, los que fueron asignados a estudiantes de los sectores de Huasco, Freirina y La Higuera. Estas personas se conectaron con las familias de los niños y niñas que necesitaban más apoyo y acompañamiento en su proceso de aprendizaje, esto luego de un análisis entre sus profesoras y la mentora de Alfadeca. Actualmente, 11 trabajadores de la compañía continúan conectándose de forma semanal con los alumnos, repasando en conjunto los avances del programa.

“Para mí ha sido una experiencia muy gratificante y hermosa. Ver que logras terminar una sesión cumpliendo el objetivo de aprendizaje que te planteaste junto con el alumno y que además puso atención y aprendió, es un bálsamo al corazón”, comentó Ana María Gómez, secretaria del Gerente General de CMP que forma parte del equipo de voluntariado. Para ella esta actividad ha significado un descubrimiento, ya que es la primera vez que participa en un proyecto que involucra un acompañamiento por varias semanas. Hoy su relación con Demian Gálvez, de la Escuela Pedro Pablo Muñoz de La Higuera, se ha consolidado y pasado de una tímida mirada por la cámara de su celular por parte del alumno a saludar con entusiasmo y conectarse todos los sábados por la mañana para seguir aprendiendo.

Para Ana María este voluntariado ha significado un espacio de crecimiento no solo para Demian sino también para ella y su familia.

Una experiencia similar comparte David Valdés, instrumentista M2 de CMP, quien ingresó al voluntariado por dos motivaciones “ser gestor de cambio y entregar lo más valioso y simple que tenemos, nuestro tiempo. Y segundo, reconocer que la lectura es la principal herramienta que todo ser humano tiene para su intelecto y desarrollo personal integral”, dijo. Estas llevaron a David a tener una estrecha relación con Jorge González y su familia. “Con Jorgito nos conectamos vía Meet, ahí le comparto el libro de Alfadeca y le voy haciendo preguntas respecto a los contenidos. También le escribo en Paint, porque así va visualizando en línea la escritura. También le leo unos libros de dinosaurios, los cuales le hice llegar a su hogar. Por lo tanto, está vivenciando los libros en sus manos mientras leo”, agregó.

“Impulsar espacios de fomento lector es clave para que el proceso de enseñanza y aprendizaje tenga resultados exitosos. Contar no solo con el apoyo de CMP para llegar a nuevos territorios, como son las regiones de Atacama y Coquimbo, sino también que generen un voluntariado que refuerce los aprendizajes de los estudiantes en las escuelas, especialmente con aquellas familias y estudiantes que más lo necesitas es poderoso. Esto nos demuestra que es posible involucrarnos y como sociedad hacernos cargo de una problemática que cada año deja a más de 158 mil estudiantes sin las competencias necesarias para poder aprender a leer”, destacó Ricardo H.C. Evangelista, director ejecutivo de la FSRR.

Paula Sepúlveda destaca la personalidad y avance lector que ha tenido Christopher.

Para Paula Sepúlveda, jefe de Compras de CMP esta experiencia también ha tenido significancia en su vida. Como hija de trabajador ha estado desde siempre estrechamente ligada a la compañía, pero sobre todo a la comunidad de Huasco. “Me conecté con el programa de fomento lector porque primero, hace tiempo había querido estar en un voluntariado y lo segundo, porque desde pequeña me costaba mucho poder leer y entender lo que leía. Le tomé el peso y hoy más que nunca con la pandemia hay muchos que necesitan de ese apoyo porque es un proceso complejo y qué mejor apoyarlos con media hora a la semana de trabajo”, mencionó sobre su experiencia con Christopher Lillo, con quien ya lleva 11 sesiones y experimentado grandes avances en su aprendizaje. “Con Christopher trabajamos la motivación, es un niño adorable y tiene una familia muy comprometida con su aprendizaje. Hay veces en que llega a avanzar 5 pasos en la lectura de palabras”, afirma.

Por su parte Makarena Sepúlveda, madre de Christopher, destaca la colaboración de Paula y los progresos que su hijo ha tenido con esta iniciativa. “Paula nos llama semanalmente y en cada sesión ella es muy motivada y entretenida. Como familia hemos visto que mi hijo ha tenido un gran avance lector, aprendiendo a leer de forma más fluida. Para nosotros es un gran avance, considerando que estas instancias se han hecho de manera online y aun así tiene buenos resultados. Estamos tremendamente agradecidos por las herramientas que nos ha entregado”, comentó la apoderada.

Los tres voluntarios de esta iniciativa destacan el impacto que tiene participar de ella, destacando el retorno emocional y por sobre todo el avance que deja entregar una hora semanal apoyando a estudiantes en su proceso de aprendizaje. “Creo que la trascendencia nuestra como voluntario puede ser un plus para motivar a los niños y poder generar en ellos ese hábito de lectura que lamentablemente en nuestro país no es tan común. Existen tantos mundos como libros existentes, con los que pueden desarrollar la imaginación, creer y crear”, finaliza David Valdés.