Una alianza con la empresa peruana Aceros Chilca SAC, permitió que el Programa Alfadeca apoye a estudiantes y sus familias en su proceso de aprendizaje de la lectoescritura.

Tatiana, Edilberto, Zoe y su pequeña hermana, todos hoy participan activamente con el Programa Alfadeca.

Hoy con el confinamiento a muchas comunidades educativas les ha costado sumarse a la educación virtual y por sobre todo vincular a las familias de los alumnos y alumnas. El desafío de apoyar la educación con Alfadeca fue tomado por la firma peruana Aceros Chilca.

“En este momento de pandemia decidimos apoyar a las familias de nuestros 350 trabajadores con el programa Alfadeca. Contratamos a una profesora como mentora, quien ha desarrollado las evaluaciones de inicio y está conectada con los padres y apoderados para acompañarlos en el proceso de aprendizaje” mencionó Mauricio Wong, controller en Aceros Chilca.

El Programa Alfadeca hoy apoya a 49 niños y niñas, provenientes de 44 familias que tienen algún miembro que trabaja en la empresa Aceros Chilca.  Los estudiantes son de edades que oscilan entre los 5 y 10 años, y están en último año del nivel de educación inicial y de 1º, 2º y 3º grado de educación primaria de Instituciones Educativas estatales y de gestión privada.

Zoe trabaja semanalmente con el libro Alfadeca

Para Tatiana Panaifo y Edilberto Chasnamote, padres de Zoe – alumna de 6 años – esta iniciativa ha sido de mucha ayuda. “Me parece muy bien que los niños tengan apoyo para aprender a leer y escribir. Mi hija estaba en el jardín infantil y ahora estamos haciendo clases virtuales principalmente por medio del celular”, menciona. “Lo que más me gusta, es que nos ayuda que a mi hija aprenda a leer y escribir, ha sido muy difícil trabajar con ella desde casa, porque se aburre muy rápido y quiere salir a la calle. Alfadeca hoy nos ayuda mucho para aprender de manera entretenida”, agrega la madre de la pequeña quien además tiene otra hija de 3 años y viven en el sector de Callao, Lima.

Con los resultados obtenidos de una prueba de diagnóstico, se organizaron siete grupos de trabajo y tres asesorías individuales, los cuales han sido reorganizados en conjuntos pequeños, parejas y reuniones individuales a fin de responder al ritmo de avance y demandas de los estudiantes.  

Desde que se inició el proyecto a mediados de octubre,  las niñas y niños han desarrollado de forma progresiva las capacidades para trabajar de manera autónoma con el programa y mejorar sus procesos de aprendizaje, identificar la metodología Alfadeca y alcanzar los objetivos.

 “Estamos muy contentos de haber iniciado un proceso de acompañamiento y mentoría fuera de Chile. Son cerca de 50 estudiantes y sus familias que debido a la pandemia, han tenido avances reducidos en los aprendizajes, y hoy tienen la oportunidad de poder usar el programa para sumar avances y mejoras a su proceso de aprendizaje” agregó Carolina Ruiz, Jefa de Proyecto de Fundación Sara Raier de Rassmuss.