Desde muy pequeña siempre soñó con ser profesora. Tras un camino de mucho esfuerzo, logró su meta terminando su carrera en la ciudad de Antofagasta. Hoy luego de ejercer algunos años en distintos establecimientos,  la profesora María José Herrera nos menciona que su propósito no ha cambiado, quiere lograr ser la mejor docente y dar lo mejor a sus alumnos.

María José siempre quiso ser profesora

Por medio de la curiosidad y el interés, es posible llegar a una herramienta que cumple un propósito muy preciso,  que los niños y niñas aprendan a leer y escribir en 1º y 2º básico. Esa fue la experiencia que María José Herrera, docente de 2º básico del Instituto Santa María de la ciudad de Antofagasta, tuvo con el Programa Alfadeca. Ella desde hace algunos años se ha interesado en cómo el cerebro aprende y desde ahí conectar los aprendizajes significativos con sus clases. Fue de esa forma que llegó al contenido online de la Fundación Sara Raier de Rassmuss y luego lo integró a sus clases.

¿Cómo llegaste a la Fundación y trabajar con el material Alafedeca?

A mí me gusta mucho la neurociencia y vi en las Redes Sociales que Alix Anson, la creadora del Programa Alfadeca desarrollaría un taller y fue ahí que empecé a indagar sobre la Fundación y encontrar el material disponible para los profesores.

Yo empecé a trabajar el material con mi hija y vi que a ella le gustó mucho. Fue ahí cuando lo quise aplicar con 3 alumnos con los que tenía mayores problemas en el aprendizaje en mi curso de 2º básico. Se los presenté a los padres y dentro de classroom, empezamos a trabajarlo tres veces por semana. Hemos vistos cambios impresionantes, ya que estudiantes que en marzo solo tenían noción de las vocales, hoy ya están al ritmo de sus compañeros.

¿Cómo difundiste este trabajo con Alfadeca en tu escuela y la importancia de cómo el cerebro aprende a leer y escribir?

“Pudimos acortar brechas de manera muy rápida en especial considerando el contexto que tenemos” mencionó la docente respecto a los resultados con el Programa Alfadeca de sus estudiantes.

Cuando empecé a trabajar con Alfadeca, yo lo propuse al equipo técnico como una forma de poder dar respuesta y solución al desafío que teníamos con algunos estudiantes descendidos. Después de que empezaron y tuvimos las primeras impresiones, en donde tantos los alumnos como los apoderados estaban felices al ver los avances de manera progresiva, yo les mostré al equipo y a ellos les gustó.

Una de las cosas que nos llamó la atención del Programa Alfadeca, es que además de disponibilizar el material de forma gratuita y sus capacitaciones, vimos que la Fundación acompaña a las escuelas con las que trabaja. También valoramos que Alfadeca integra a todo el equipo de la escuela y sala y eso nos encantó del proyecto.

¿Cómo motivarías a otros docentes como tú a trabajar con Alfadeca?

Yo creo que todo depende de la motivación del profesor por enseñar a leer. Yo hace tres años que soy profesora de cursos iniciales en básica y en ese tiempo, me he dado cuenta de que no todos aprenden de la misma forma. Alfadeca me ha dado las herramientas para que puedan hacerlo de distinta manera. El material está en internet es cosa de descargarlo.

Hoy es la era de la consciencia y como profesores tenemos que darnos cuenta de que debemos enfocarnos en lo que es más cómodo para el alumno y no para los docentes y eso muchas veces nos invita a adaptarnos, innovar y acceder a las nuevas tecnologías o formas de aprendizaje.

¿Qué mensajes les darías a tus colegas para motivar la curiosidad y el trabajo en lo que queda de año escolar?  Considerando el contexto de Pandemia que tenemos

Se me vienen varias cosas a la mente. Por ejemplo, los profesores somos los verdaderos influencers… (risas). Es importante perder el miedo a qué dirán y atreverse a buscar lo mejor.

Nosotros somos el motor del país, porque somos los que estamos formando el futuro de Chile. Debemos atrevernos a mostrar algo distinto, equivocarnos y empaparnos de las cosas buenas, de nuestras capacidades. Los docentes somos personas que no dejamos de aprender y no debemos dejar de hacerlo. Nosotros tenemos la capacidad de empatizar y conectar con los niños y darnos cuenta de que cada estudiante es un mundo diferente, que adquiere conocimiento de maneras distintas y debemos, por ello, tener las herramientas de hacer llegar el conocimiento y aprendizaje a cada uno de esos niños y niñas. Yo creo que conociendo cómo el cerebro aprende, podremos tener grandes avances en esa materia y en ese caso Alfadeca me ha ayudado bastante.