La evidencia, líderes de opinión y los propios docentes afirman que la base para generar cambios sociales es por medio de la educación. Uno de los puntos que tanto investigaciones, como el mismo Programa Alfadeca rescata es poder potenciar la educación temprana, en particular el aprendizaje de la lectura y escritura en 1º básico. 

Miércoles por la mañana, la sala del 1º básico de la Escuela Rural Comodoro Arturo Merino Benítez de Pudahuel se empieza a llenar de niñas y niños que entran entusiasmados a clase. Resulta interesante ver esa reacción dado el actual contexto político y social existente en el país. 

La clase comienza con una pausa, en donde la respiración lleva a los estudiantes a conectarse con una nueva jornada de aprendizaje. “El propósito de esta pausa es poder motivar el aprendizaje, en particular al inicio sirve para conectar con el objetivo de la clase y desconectarlos de las situaciones que pueden traer los niños y niñas desde sus casas”, comentó Mónica Munita, docente de la escuela y participante del Programa Alfadeca de Fundación Sara Raier de Rassmuss. 

La profesora a lo largo del año ha generado cambios y adecuaciones siguiendo el Programa Alfadeca, peroprincipalmente considerando los niveles de cada uno de sus estudiantes. “Luego de unos meses con el programa me di cuenta de que podía trabajar de manera diferenciada con cada niño y niña según como iban avanzando en lectura y escritura, eso me permitió tener un progreso sistemático, pero siempre focalizado en la particularidad de cada estudiante” agregó. 

La profesora destaca el trabajo que este 2019 ha desarrollado con el Programa Alfadeca

En cuanto al actual contexto nacional y la cobertura de objetivos de aprendizaje antes de finalizar el año escolar, la profesora desarrolló cambios en la sala que le permitió avanzar y mantener motivados a sus estudiantes. “Impulsé un sistema de trabajo en equipo y de estrellas en clase, este sistema me permitió saber en qué nivel se encontraba cada estudiante a través de la evaluación de lectura que hacíamos en sala a los niños y niñas. Con sus resultados, los agrupamos en equipos por nivel, por ejemplo, los que están en dorado son los que leen del nivel 15 al 30. Esta forma de trabajar nos permitió a mi asistente, equipo PIE y a mí trabajar de manera diferenciada y particular con los niños en clase… lo más impactante fue que este cambio también generó una motivación por los niños y niñas por subir de nivel, trabajando en equipo y ayudándose mutuamente” comentó la profesora. 

En el caso de los estudiantes con mayor dificultad en lectura y escritura, la profesora los ubicó en grupos similares para poder dedicar mas tiempo y exclusividad a su proceso de aprendizaje. “Esta nueva forma de trabajo me permitió avanzar más rápido, antes esperaba que toda la clase progresara de manera conjunta, pero esto fue cada vez más difícil considerando que este 2019 fue un año de reiteradas paralizaciones”.

Estas prácticas de trabajo enfocado en los estudiantes son ampliamente avaladas por expertos y la evidencia, así lo confirma Verónica Cabezas, ingeniera civil industrial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Política Educativa y Ph. D en Economía de la Educación. “Frente al actual contexto nacional y de finalización de clase hay que confiar en la comunidad escolar y los profesores, ellos son los que más conocen a los niños y quienes pueden hacer adecuaciones para que la cobertura de los objetivos de aprendizaje pueda realizarse de la mejor forma posible”. 

En este mismo aspecto, el documento “Buenas Prácticas para una Pedagogía Efectiva” elaborado por Unicef y el Ministerio de Educación (adjunto en esta nota) destaca la importancia por parte de las escuelas y los docentes de poner el foco del aprendizaje en los estudiantes, en particular en escuelas que se ubican en contextos de alta vulnerabilidad social. 

“Creo que la estrategia más poderosa para asegurar la cobertura de objetivos y dar un buen cierre de año es amar el trabajo que uno hace como profesor y disfrutar hacerlo. Yo disfruto cada logro que mis estudiantes tienen y sentir que ellos están contentos y contentas con sus avances, te moviliza a hacer adecuaciones en la planificación y en la clase” comentó Mónica Munita respecto a la motivación por la innovación en el aula. 

Actividad de inicio de clase junto a niños y niñas del 1º básico

“Las comunidades educativas son las que más conocen a sus niños y ellos son capaces de identificar si los objetivos de aprendizaje necesarios se han cubierto en sus establecimientos durante el 2019, si eso no fue posible, hay que tener la confianza de que serán retomados el 2020” agregó Cabezas, miembro del Consejo Asesor de Fundación Sara Raier de Rassmuss y  del directorio de las Fundaciones Elige Educar y Enseña Chile.

Si quieres revisar el documento “Buenas Prácticas para una Pedagogía Efectiva” elaborado por Unicef y el Ministerio de Educación ingresa aquí o a www.unicef.cl